La vivienda económica y popular

Los términos “económico” y “popular” son las etiquetas asignadas a las construcciones de 30 a 40 m2 asentadas en algún llano de la periferia de una ciudad con calles de concreto, aceras de 60 cm de ancho y un área miserable de donación para áreas públicas.

Cada una de estas construcciones con un cajón de estacionamiento frente a la casa y un pequeño jardín en la parte posterior.

La idea y aspiración de estas casas es lograr la sensación de espacio privado y patrimonio, pero cuando caemos en la cuenta que estos conglomerados se encuentran precariamente asentados en lugares que no cuentan con ningún tipo de infraestructura básica como agua y transporte, servicios comunitarios y vías de acceso, o sencillamente, sin tener un solo empleo formal a más de una hora de recorrido en transporte público; toda esa aspiración se empieza a ver comprometida con el paso del tiempo.

Por ejemplo, estas aspiraciones nos llevan a querer ver un vehículo propio estacionado en nuestro cajón, que por su antigüedad seguramente podrá circular 3 días de la semana en una ciudad como la CDMX, con el costo que implica el combustible al alza eternamente, sumado a el costo de estacionamiento en su lugar de destino, suponiendo que es en la zona centro donde dejar el auto estacionado siempre tendrá un costo. Todos estos elementos juntos harán que la angustia de pago del inmueble, un reto en sí mismo a la vida, ahora se vuelva una carga aspiracional doble cuando vemos a nuestros vecinos con ese anhelado auto estacionado frente a su casa.